1. Describe el cambio, no solo el material
«Quiero separar el salón para crear un despacho» aporta más contexto que «necesito pladur». Explica qué hay ahora, qué uso tendrá el espacio y qué esperas conseguir. Si se trata de ruido o confort térmico, describe cuándo lo notas y dónde.
2. Reúne medidas orientativas
Para un tabique, anota longitud y altura. Para un techo, superficie aproximada y altura actual. Para un trasdosado, identifica las paredes afectadas. Marca las medidas como aproximadas: una medición inicial ayuda a estudiar el trabajo y no sustituye la comprobación necesaria antes de ejecutarlo.
3. Muestra el contexto
Una fotografía general de la estancia y otras de los encuentros, ventanas o instalaciones aportan más que una imagen muy cercana. Evita incluir personas, documentos o información privada. Un plano sencillo también puede indicar qué pared cambia y dónde están las puertas.
- Vista general del espacio.
- Encuentros con suelo y techo.
- Puertas, ventanas y elementos fijos.
- Detalles visibles que puedan condicionar el trabajo.
4. Aclara el acabado y los trabajos relacionados
Pregunta qué terminación incluye la propuesta y si la pintura se contempla aparte. Puertas, iluminación, electricidad, retirada de elementos y protección del espacio deben aparecer de forma expresa cuando formen parte del trabajo. Dos precios no son comparables si resuelven alcances diferentes.
Revisa también la unidad de cada partida: superficie, longitud, unidades o trabajo global. La forma de medir y el tratamiento de los huecos deben quedar acordados. Compara el importe total y el impuesto aplicado, además del precio unitario.
5. Revisa la versión que vas a aceptar
Comprueba dimensiones, materiales, tareas incluidas, exclusiones y condiciones acordadas. Si cambias una puerta, un refuerzo o una terminación, solicita una versión actualizada. En NIVAREL, la propuesta comercial pasa por revisión técnica antes de enviarse; la aceptación debe referirse al alcance que realmente has elegido.